2010 Parador de San Marcos en  León

El Parador de San Marcos situado en la ciudad de León es el mayor establecimiento de la red de Paradores y su conjunto un ejemplo de arquitectura renacentista único en nuestro país. Reconocido por su esplendida fachada, icono del arte plateresco español, es además una de las Hospederías más emblemáticas del Camino de Santiago.

El conjunto actual se compone de dos edificaciones. La zona histórica, formada por distintas construcciones realizadas entre los siglos XVI al XVIII y el ala nueva, que se construyó en 1964 para albergar el núcleo principal de habitaciones. Desde su apertura ha sido testigo de diversas mejoras que lo han ido actualizando parcialmente sin haber sufrido transformaciones importantes, acusando sus instalaciones el paso del tiempo.

El Proyecto de Rehabilitación Integral, Restauración y Ampliación del Parador de San Marcos, acomete una reordenación interior que mejora y pone en valor la edificación existente adaptándola a los nuevos criterios de sostenibilidad y accesibilidad, manteniendo su carácter de hospedería histórica.

En la ZONA HISTORICA se sitúa el acceso principal, los salones y las habitaciones más representativas del Parador que aumentan su superficie. Se acondiciona el claustro incorporándolo al espacio de distribución interior, preservando su conservación, mejorando la comunicación y garantizando la accesibilidad. Se mejora la comunicación mediante nuevos núcleos que comunican los oficios de las distintas plantas con la cocina y servicios generales de la planta semisótano. Se abre un nuevo patio para iluminar y ventilar salones, vestíbulos y escalera.

En el ALA NUEVA se mantiene la mayor parte de la edificación existente modificando las fachadas, mejorando la distribución y la comunicación con la zona histórica.
Ante la imponente fachada renacentista las nuevas fachadas se proyectan minimizando su diseño para resaltar el conjunto histórico, revistiéndose sin embargo de materiales nobles. Para la fachada sur, orientada al jardín y al río, se han interpretado las celosías conventuales. Estos elementos de bronce envejecido, tamizan la luz, protegen de la visión exterior y favorecen la arquitectura sostenible componiendo un sereno volumen de cálidos matices. En la fachada norte, que se orienta a la ciudad, se proyecta un cerramiento de piedra de Boñar, igual a la cantería existente, que mediante un sistema móvil potencia la idea de refugio y recogimiento dentro del Parador.

La ZONA DE AMPLIACION se realiza bajo rasante en el jardín existente para evitar el impacto visual de una nueva edificación. La plataforma sobre elevada del jardín impide disfrutar de una amplia panorámica del río desde el Parador. Se propone aterrazarla, recuperando la configuración natural de la ribera con una escala más amable para la visión desde el río y la pasarela peatonal, mejorando así, este paseo para la ciudad.
Un nuevo centro de convenciones se abre al nuevo jardín de ribera con vistas sobre éste y el río y contará con dos nuevos accesos. Se modifica el acceso posterior desde al ala nueva, que actualmente se presenta como un angosto fondo de saco. Se proyecta una abertura con un nuevo vestíbulo para clientes del Parador, orientado al sur, que comunica directamente esta zona con el jardín, la ribera y el sol.
Un nuevo claustro acristalado ilumina y distribuye la nueva zona de ampliación. Para comunicar estos dos niveles se proyecta una escalera rampa con un jardín descendente desde la nueva abertura.
El centro de convenciones está formado por un auditorio con capacidad para 614 personas, con un sistema de butacas móviles que permite convertirlo en una gran sala diáfana y polivalente. Cuenta también con un salón de eventos, una cafetería y servicios de apoyo.
Unido con el núcleo de comunicación del Parador, se sitúa el Spa, con piscinas, juegos de agua, gimnasio y cabinas de tratamiento. Está orientado al sur hacia el nuevo claustro inferior, recibiendo soleamiento directo.
Para el jardín descendente se proyecta una interpretación del laberinto del jardín histórico, entendido como la búsqueda y el encuentro final del peregrino, del individuo, de uno mismo.

“Al Uno no se llega mediante un salto, y tampoco sin perderse”

El paseo comienza con la geometría laberíntica como una analogía al conocimiento, a la ciudad. A medida que descendemos desde ésta hacia el río se va transformando en formas más orgánicas, que evocan el acercamiento a la naturaleza y finalmente se funde con la ribera.
Un paseo a través del laberinto, desde el conocimiento y la búsqueda del yo interior hacia la naturaleza.